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Cáncer de Riñón y Enfermedad Renal

El cáncer de riñón y la enfermedad renal pueden tener una relación bidireccional. Esto no quiere decir que una persona con enfermedad renal necesariamente desarrollará cáncer renal y viceversa, sin embargo, las posibilidades aumentan al ser factores de riesgo mutuos. Esta relación bidireccional se vuelve relevante cuando evaluamos la salud renal desde un enfoque preventivo y de diagnóstico temprano.

Comprender cómo se vinculan el cáncer de riñón y enfermedad renal es clave para identificar señales de alerta, tomar decisiones clínicas adecuadas y reducir complicaciones a largo plazo. ¡En este artículo te explicaremos qué es el cáncer renal, su diagnóstico, tratamiento y factores de riesgo!

¿Qué es el cáncer de riñón? Y su relación con las enfermedades renales

Antes de entrar de lleno en la definición del cáncer renal, es importante saber la principal función de los riñones en nuestro organismo. Estos se encargan de filtrar y limpiar la sangre, eliminando los desechos del cuerpo y el líquido adicional, en forma de orina, lo cual nos ayuda a mantener un equilibrio en nuestro organismo.

También, producen hormonas que regulan la presión arterial y estimulan la formación de glóbulos rojos, fundamentales para el transporte de oxígeno a órganos y tejidos. En cuanto al cáncer renal, se desarrolla cuando aparece un crecimiento celular anómalo en el tejido del riñón, formando un tumor que puede ser benigno o maligno.

Se le conoce como carcinoma de células renales (CCR) y comienza en los conductos de los riñones –los túbulos renales–. Un tumor benigno no es canceroso, en cambio un tumor maligno sí es canceroso y puede volver a crecer después de extirparlo, invadiendo el tejido cercano u otras partes del cuerpo, como los pulmones, ganglios linfáticos, huesos y cerebro. Cuando esto sucede, se le llama metástasis.

El estadio o escenario del cáncer renal se refiere:

  • Al tamaño y la extensión del tumor.
  • Si los ganglios linfáticos cercanos contienen cáncer.
  • Si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

En cambio, el grado del tumor describe qué tan anormales parecen las células del tumor bajo un microscopio y puede indicar qué tan rápido va a crecer. Esta determinación la realiza un patólogo, para la posterior determinación del tratamiento a seguir.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico puede brindarse al revisar la historia clínica del paciente y al hacer un examen físico, junto con un análisis de sangre y orina. También, mediante exámenes de imágenes, como la tomografía computarizada, la resonancia magnética, la radiografía de tórax y el ultrasonido.

El tratamiento depende del estadio del cáncer de riñón, el estado general de salud del paciente, la edad y otros factores a considerar. En las primeras etapas no suele haber síntomas, pero a medida que crece el tumor pueden presentarse bultos y dolor en la espalda baja –que las personas asocian como dolor en los riñones–, sangre en la orina, pérdida de peso, fiebre o fatiga sin aparente explicación.

Principales Tratamientos Etapas: I, II y III:

  • La cirugía:
    • Nefrectomía parcial: solo se extirpa el tumor o parte del riñón con el tumor.
    • Nefrectomía radical: se extirpa todo el riñón, los tejidos que lo rodean, o los nódulos linfáticos.
  • La ablación térmica destruye el tumor al quemarlo o congelarlo (cuando no es viable la cirugía). 
  • La vigilancia activa se usa si es un tumor pequeño de menos de 4 centímetros (con pruebas y monitoreo frecuentes).
  • La inmunoterapia y terapia dirigida (en caso de que el cáncer regrese).

Principales Tratamientos Etapa IV:

  • La inmunoterapia utiliza el sistema inmunitario para aminorar o detener el crecimiento de las células cancerosas.
  • Las terapias antiangiogénicas reducen el suministro de sangre al tumor para aminorar o detener su crecimiento.
  • Las terapias dirigidas inhiben directamente el crecimiento del cáncer.
  • La radioterapia se usa más para reducir el dolor y síntomas de la metástasis.
  • La cirugía, en algunos casos, puede ser una opción.

Consulta a un especialista para un correcto diagnóstico y tratamiento a seguir. Puede ser un urólogo o un oncólogo médico genitourinario.

Factores de riesgo

Estos son algunos de los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de tener cáncer de riñón:

  1. Fumar tabaco.
  2. La obesidad.
  3. La hipertensión arterial, incluso si se controla con medicamentos.
  4. Tener antecedentes familiares de cáncer de riñón; los factores genéticos y hereditarios representan sólo alrededor del 3 al 5 por ciento.
  5. Ciertas exposiciones en el lugar de trabajo, como al tricloroetileno (TCE), que se encuentra en refrigerantes, solventes, adhesivos, pinturas y removedores de pintura y pesticidas.
  6. El género, ya que el cáncer de riñón es dos veces más común en hombres que en mujeres.
  7. Tener enfermedad renal avanzada.

Las enfermedades renales son un conjunto de afecciones que dañan la salud y el correcto funcionamiento de los riñones, que de no ser tratadas adecuada y oportunamente, pueden progresar a etapas en las que se requiere una terapia de sustitución renal, como la diálisis peritoneal, la hemodiálisis o el trasplante renal.

Para detectarlas, es necesario realizar pruebas renales (las más comunes: albúmina en orina y creatinina en sangre). Algunos medicamentos inmunosupresores que deben tomar quienes reciben un trasplante de riñón pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de riñón. 

Un porcentaje considerable de los sobrevivientes de cáncer renal desarrollan insuficiencia renal, debido a la cirugía para extirpar el riñón entero (nefrectomía radical) y a los medicamentos para ralentizar o detener el crecimiento del cáncer (los nefrotóxicos).

4 consejos para disminuir la probabilidad de cáncer renal

  1. No fumes. 
  2. Mantén un peso saludable (aliméntate sanamente y haz ejercicio con regularidad).
  3. Averigüa si estuviste expuesto a ciertas toxinas en el trabajo o en el hogar. 
  4. Cuida tus riñones. Las personas con enfermedad renal pueden tener mayor riesgo:
    • Consulta a tu médico sobre las pruebas renales que debes realizarte anualmente.
    • Evita el uso prolongado de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINES), como ibuprofeno y naproxeno.
    • Controla la presión arterial alta y tu nivel de azúcar en la sangre si tienes diabetes.

Edgar Solís Vargas

Médico Cirujano y Partero – Ced. Prof. 7405985 – Universidad de Guadalajara.
Nefología – Ced. Prof. 11282714 – Universidad de Guadalajara.

Ubicación: Lib. José Manuel Zavala 160, Centro, CP. 37700, San Miguel de Allende, Gto.

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