La obesidad es un factor de riesgo crítico para el desarrollo de la enfermedad renal crónica (ERC), debido a su estrecha relación con la diabetes y la hipertensión. Estas condiciones impactan de manera conjunta hasta alcanzar etapas avanzadas de daño renal. Para entender este riesgo, es vital conocer la clasificación de obesidad oms, la cual utiliza el Índice de Masa Corporal (IMC) para determinar el nivel de exceso de grasa y el impacto potencial en el metabolismo. En México, la urgencia es clara: la ENSANUT reportó que la prevalencia de obesidad abdominal es del 76% en adultos, lo que sitúa a casi 8 de cada 10 personas en un riesgo latente.
Es importante identificar los distintos tipos de obesidad oms (Clase I, II y III), ya que a mayor grado, aumenta la presión sobre los glomérulos renales. La ERC ya afecta a más del 10% de la población mundial y sigue en aumento debido a los cambios en el estilo de vida y las diversas etapas de la obesidad que atraviesan los pacientes desde edades tempranas. En Médica Santa Carmen, promovemos un control riguroso del peso para frenar este avance y proteger la función vital de sus riñones.
¿Qué es la obesidad?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Se considera una enfermedad crónica progresiva, que afecta aspectos biológicos, psicológicos y sociales de la vida de un individuo. Se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares condicionando incremento en la mortalidad y disminuyendo la calidad de vida.
Es por ello que en el día mundial de la obesidad, lo que se pretende con esta celebración es concienciar sobre los riesgos relacionados a esta enfermedad y cómo poder lograr una prevención oportuna de esta para evitar problemas a largo plazo, por lo que, es muy importante que usted conozca más a detalle esta enfermedad.
¿Cuáles son los tipos de obesidad que existen?
La clasificación internacional de la obesidad es propuesta por la OMS y se basa en el Índice de Masa Corporal (IMC). Las personas cuyo IMC sea igual o superior a 30 kg/m2 (igual para ambos sexos) se consideran que tienen obesidad.
La obesidad también se clasifica de acuerdo con la distribución del tejido graso o adiposo de la siguiente manera:
- Abdominal o visceral. También denominada androide con predominio de grasa en la mitad superior del cuerpo: cuello, hombros y abdomen. Este tipo se asocia con un aumento del riesgo de enfermedades metabólicas (diabetes tipo 2, aterosclerosis, etc.).
- Fémoro glútea o ginoide. Con predominio de adiposidad en los glúteos, las caderas, los muslos y la mitad inferior del cuerpo.
Relación entre la enfermedad renal y la obesidad
En personas afectadas por la obesidad, se produce un mecanismo de aumento en la filtración de los riñones (hiperfiltración) de manera compensatoria para sostener la alta demanda metabólica asociada al aumento del peso corporal. Esta hiperfiltración aumenta la presión de estructuras dentro del riñón (intraglomerular) generando una lesión renal estructural (fibrosis) con el tiempo y favoreciendo el riesgo de ERC a largo plazo.
Cuando una persona con enfermedad renal crónica llega a una etapa avanzada, uno de los tratamientos esenciales para mantener la función renal es la diálisis, y existen dos tipos. Conoce las diferencias entre hemodiálisis y diálisis peritoneal.
La buena noticia es que tanto la obesidad como la ERC asociada son en gran medida prevenibles. La educación y la concienciación de los riesgos que genera la obesidad y la adopción de un estilo de vida saludable que incluya dieta adecuada y ejercicio pueden ayudar a prevenir la obesidad y la ERC.
Consejos para prevenir la enfermedad y daño renal
Transformar las decisiones de nuestro comportamiento habitual hacia estilos de vida saludables. Estos hábitos puntualmente son: llevar una alimentación sana y balanceada (porciones apropiadas de frutas y verduras), mantenimiento regular y sostenido de actividad física, abandono de hábitos perjudiciales (consumo o exposición al humo del tabaco o sus derivados, reducción del consumo nocivo de bebidas alcohólicas) y la conservación del tiempo necesario para el descanso y el sueño.
Seguir estos consejos ha mostrado factores protectores para evitar la obesidad y reducir en un porcentaje importante el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades pulmonares crónicas, diabetes y enfermedad renal crónica. El tener una cultura de autocuidado y de prevención son claves para reducir el riesgo de presentar y perpetuar estas enfermedades.
Es muy importante alentar a todas las personas que se encuentran a nuestro alrededor como familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, entre otros a adoptar un estilo de vida saludable, acudir al nutriólogo por un régimen alimenticio creado para usted y sus necesidades, para así mantener una buena salud y lo más importante contar con una adecuada función renal y poder tener una mejor calidad de vida.
En Médica Santa Carmen nos unimos en conmemoración del día mundial de la obesidad con la finalidad de fomentar acciones específicas para promover una cultura de prevención y cuidado en cuanto a regímenes alimenticios y estilo de vida.
Si quiere saber más sobre sus riñones y su función siga navegando en nuestro blog para encontrar más información sobre salud renal.
Licenciada en Nutrición – UASLP
Cédula: 8976230
Ubicación: San Juan del Río (Constituyentes 157, Valle de Oro, CP. 76800, San Juan del Río, Querétaro).
¿Cómo se clasifica la obesidad según la OMS?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la obesidad principalmente a través del Índice de Masa Corporal (IMC). Se considera obesidad cuando el IMC es igual o superior a 30 kg/m². Esta se divide en tres niveles: Clase I (riesgo moderado), Clase II (riesgo severo) y Clase III u obesidad mórbida (riesgo muy severo). Conocer su categoría es el primer paso para evaluar el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.
¿De qué manera la obesidad daña la función de los riñones?
La obesidad obliga a los riñones a trabajar más de lo normal para satisfacer las demandas metabólicas del exceso de peso, un proceso llamado hiperfiltración. Con el tiempo, este esfuerzo adicional aumenta la presión interna del riñón, causando lesiones estructurales o fibrosis. Esto eleva significativamente el riesgo de padecer Enfermedad Renal Crónica (ERC), incluso si no se presenta diabetes inicialmente.
¿Qué diferencia hay entre la obesidad abdominal y la ginoide?
La obesidad abdominal o visceral (forma de manzana) concentra la grasa en la parte superior del cuerpo y órganos internos, siendo la más peligrosa para el metabolismo y el corazón. Por otro lado, la obesidad fémoro glútea o ginoide (forma de pera) acumula la grasa en la cadera y muslos. En México, la alta prevalencia de obesidad abdominal es una de las principales causas del aumento en casos de hipertensión y daño renal.
¿Se puede revertir el daño renal causado por la obesidad?
Aunque las cicatrices en el riñón (fibrosis) suelen ser permanentes, la adopción de un estilo de vida saludable puede frenar el avance del daño. Mantener un peso adecuado mediante una dieta balanceada y ejercicio regular reduce la presión sobre los glomérulos renales. En Médica Santa Carmen, recomendamos la detección oportuna y el seguimiento con especialistas para proteger la función renal vital antes de llegar a etapas avanzadas.
