Médica Santa Carmen

Categorías
Blog

¿Cómo prevenir el daño renal? #RevisaTuRiñón

La prevención es el pilar fundamental para la detección oportuna de cualquier padecimiento. En México, es imperativo fortalecer una cultura de salud donde las personas realicen análisis clínicos periódicos que ayuden a identificar anomalías de forma temprana, especialmente ante el aumento de problemas renales en la población. Desafortunadamente, la mayoría de los pacientes acude al especialista solo cuando experimenta dolor, sin embargo, un diagnóstico temprano permite al paciente aprender cómo limpiar los riñones —en el sentido de optimizar su función filtrante— a través de hábitos saludables y seguimiento médico, para evitar el progreso de una enfermedad crónica

¿Sabía que un gran número de enfermedades son «silenciosas»? Se les denomina así porque no presentan síntomas evidentes en sus fases iniciales; cuando las señales aparecen, el daño suele estar en una etapa avanzada. La prevención de la insuficiencia renal crónica es vital precisamente porque la Enfermedad Renal Crónica (ERC) es uno de estos padecimientos que avanzan sin aviso, haciendo que el diagnóstico temprano sea nuestra mejor herramienta de vida.

¿Qué son los riñones?

Son dos órganos vitales, cada uno del tamaño aproximado de un puño y con forma de frijol, ubicados en la parte posterior del abdomen (zona lumbar). A pesar de su pequeño tamaño —pesan alrededor de 150 gramos— son motores de alta potencia: cada minuto reciben el 25% de la sangre que el corazón bombea a todo el cuerpo.

¿Cuál es su función?

Más allá de producir orina, los riñones actúan como una sofisticada central de procesamiento químico que trabaja las 24 horas:

  • Filtran aproximadamente 180 litros de sangre al día. Esto significa que toda su sangre pasa por ellos unas 60 veces cada jornada para ser depurada.

  • Equilibrio químico (Homeostasis): Controlan con precisión los niveles de electrolitos (minerales esenciales como potasio, fósforo y sodio) y agua. Este equilibrio es vital para que sus nervios y músculos funcionen correctamente.

  • Control de presión y líquidos: Regulan la presión arterial y evitan el edema (la acumulación excesiva de líquido en el cuerpo).

  • Fábrica de hormonas: Producen eritropoyetina, una hormona fundamental que ordena al cuerpo fabricar glóbulos rojos, previniendo así la anemia.

¿Cómo puedo mantener mis riñones en buen estado?

En la actualidad, hay factores de riesgo como sedentarismo, dieta alta en sodio y azúcar, así como comer alimentos procesados que generan una mayor carga de trabajo para nuestros riñones. De igual manera, las enfermedades metabólicas y cardiovasculares como diabetes mellitus, hipertensión arterial, obesidad y enfermedades cardíacas, constituyen en conjunto la causa número uno de enfermedad renal a nivel mundial, estos factores de riesgo pueden producir un daño progresivo, que si no se controlan adecuadamente, puede llevar con el paso de los años a favorecer la progresión de la enfermedad renal y a la necesidad de tomar terapias sustitutivas como la diálisis o hemodiálisis, en clínicas especializadas en salud renal.

El llevar una dieta saludable, comer frutas y verduras con adecuada ingesta de agua, limitar el consumo de alimentos altos en calorías, sodio (sal) y realizar ejercicio regularmente para mantener un buen peso, favorecen que el riñón pueda trabajar de mejor. Si padecemos alguna de las enfermedades mencionadas, es importante acudir periódicamente a su médico para mantener los niveles adecuados y en control.

¿Dónde puedo encontrar información sobre la salud y estado de mis riñones?

El especialista en la salud de los riñones es el Nefrólogo; él puede orientarle para detectar factores de riesgo que desarrollen un daño renal. Recuerde que la enfermedad renal no presenta síntomas, los riñones no duelen (como sí sucede con el corazón o el tracto digestivo) por lo que la prevención es la clave para poder dar un tratamiento oportuno. Si bien los riñones generalmente no duelen, cuando la enfermedad renal está avanzada, algunas personas pueden experimentar dolor de riñones, lo cual es una señal de que el daño renal ya ha progresado y es necesario recibir atención y tratamiento urgentes… ¡No lo deje pasar!

Edgar Solís Vargas

Médico Cirujano y Partero – Ced. Prof. 7405985 – Universidad de Guadalajara.
Nefología – Ced. Prof. 11282714 – Universidad de Guadalajara.

Ubicación: Lib. José Manuel Zavala 160, Centro, CP. 37700, San Miguel de Allende, Gto.

Se debe acudir a un nefrólogo cuando se presentan síntomas o condiciones relacionadas con la función renal, como la presencia de sangre o proteínas en la orina, hipertensión arterial de difícil control, hinchazón en pies o tobillos, o un diagnóstico de enfermedad renal crónica. El nefrólogo es el especialista indicado para evaluar y manejar estas afecciones de manera no quirúrgica, a diferencia de un urólogo que se enfoca en problemas estructurales o que requieren intervención.

El urólogo se especializa en enfermedades del tracto urinario en hombres y mujeres, así como en los órganos reproductores masculinos. Las enfermedades más comunes que trata incluyen cálculos renales que requieren intervención, infecciones urinarias recurrentes, hiperplasia prostática benigna, cánceres del sistema urinario (riñón, vejiga, próstata, testículos) y disfunción eréctil. Su enfoque es principalmente quirúrgico, utilizando procedimientos para corregir o eliminar las afecciones.

Ambos especialistas tratan los riñones, pero de manera distinta. El nefrólogo trata las enfermedades renales desde un enfoque médico y funcional, como la insuficiencia renal, las enfermedades autoinmunes que afectan los riñones y el control de la diálisis. Por otro lado, el urólogo se encarga de las enfermedades del riñón que requieren cirugía, como la extracción de cálculos renales grandes, tumores o la corrección de obstrucciones.

El nefrólogo se enfoca en enfermedades que afectan el funcionamiento de los riñones. Entre las principales se encuentran la enfermedad renal crónica, la insuficiencia renal aguda, la glomerulonefritis (inflamación de los glomérulos), la hipertensión arterial de origen renal, los problemas de electrolitos y el cuidado de pacientes con diálisis o que han recibido un trasplante de riñón.

¡Únete al equipo!