A lo largo de los años en nuestro país, los pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) y la población en general han tenido la convicción de que el tratamiento con diálisis peritoneal (tratamiento que consiste en retirar las toxinas de desecho producidas por el cuerpo y el líquido excedente, a través de los vasos sanguíneos que cubren la pared de su abdomen), es sinónimo de una menor eficacia y un mayor número de complicaciones, al compararse con la hemodiálisis.
Es importante destacar que una de las principales causas de daño renal es la hipertensión arterial no controlada, la cual puede conducir a un deterioro progresivo de la función renal. Para más información sobre esta relación, puedes consultar: La hipertensión no controlada puede desencadenar daño renal.
Sin embargo, múltiples estudios han demostrado que el tratamiento con diálisis peritoneal en casa es igual de eficaz que la hemodiálisis. Ambas modalidades brindan una supervivencia similar cuando el programa de diálisis peritoneal se lleva en una clínica especializada. Además, debido a que esta última tiene un comportamiento más fisiológico (más parecido al funcionamiento de los riñones con un mayor tiempo de diálisis por semana), se ha asociado a una mejor calidad de vida y autonomía.
Las mentiras y verdades sobre la diálisis y el tratamiento de enfermedad renal
La diálisis es un tratamiento vital para las personas con insuficiencia renal, pero a menudo está rodeada de mitos y malentendidos. Es común que los pacientes y sus familias tengan dudas sobre cómo la diálisis afectará su vida, su alimentación o su capacidad para realizar actividades cotidianas. Aclarar estas falsas creencias es fundamental para que los pacientes puedan afrontar el tratamiento con confianza y optimismo, entendiendo que, con la información correcta, es posible llevar una vida plena y activa.
En esta sección, desmentiremos algunas de las ideas erróneas más comunes sobre la diálisis peritoneal y el tratamiento de la enfermedad renal, y presentaremos las realidades basadas en la evidencia médica. Nuestro objetivo es proporcionar información clara y precisa que ayude a los pacientes a tomar decisiones informadas y a desterrar los miedos que pueden surgir ante un diagnóstico de enfermedad renal crónica. Comprender las verdades detrás de los mitos es el primer paso para mejorar la calidad de vida durante el tratamiento.
MITO: Una vez que un paciente comienza la diálisis, es de por vida.
REALIDAD: La afirmación de que «la diálisis es de por vida» es un mito. La duración del tratamiento depende de la causa de la enfermedad renal. En casos de insuficiencia renal aguda, la diálisis puede ser temporal hasta que los riñones recuperen su función. Sin embargo, en la enfermedad renal crónica, la diálisis suele ser un tratamiento a largo plazo para reemplazar la función de los riñones, a menos que el paciente sea elegible para un trasplante renal exitoso.
MITO: Las personas que se hacen diálisis ya no orinan.
REALIDAD: Es falso que «las personas que se hace diálisis orinan» poco o nada. Aunque la diálisis ayuda a filtrar los desechos y el exceso de líquido, no necesariamente elimina por completo la capacidad de orinar. Muchos pacientes en diálisis, especialmente en las etapas iniciales, conservan algo de función renal residual y continúan produciendo orina. Mantener esta función es muy importante para la salud renal general, ya que ayuda a eliminar toxinas y a equilibrar los fluidos.
MITO: Una persona con diálisis puede nadar sin precauciones.
REALIDAD: Es un mito que «una persona con diálisis puede nadar» sin precauciones. La realidad es que se debe evitar nadar en piscinas, lagos, ríos o el mar para prevenir infecciones en el sitio de salida del catéter. El agua de estos lugares puede contener bacterias que podrían causar una peritonitis, una infección grave de la membrana peritoneal. Es fundamental seguir las indicaciones del nefrólogo y del equipo de enfermería sobre el cuidado del catéter para evitar complicaciones.
MITO: Los pacientes bajo tratamiento con diálisis peritoneal en casa tienen más restricciones en el consumo de líquidos y alimentos que los pacientes que reciben hemodiálisis.
REALIDAD: Los pacientes que reciben diálisis peritoneal en casa tienen las mismas restricciones alimentarias que los pacientes en hemodiálisis (dieta baja en sal, potasio y fósforo). Con el paso del tiempo, la gran mayoría de los pacientes con esta modalidad de tratamiento mantendrán por más tiempo un mayor volumen de orina al día que los pacientes en hemodiálisis, esto les permitirá consumir un poco más de líquido por día.
MITO: Todos los pacientes en tratamiento de terapia de reemplazo renal con diálisis peritoneal en casa se infectan de su abdomen (peritonitis).
REALIDAD: La infección del abdomen (peritonitis) en pacientes que reciben diálisis peritoneal es prevenible y poco frecuente en clínicas especializadas en este tipo de tratamiento, ya que se brinda una capacitación adecuada al paciente y cuidador para evitarlas. Además, al comparar este tipo de infección con la infección del catéter de hemodiálisis, está última es más frecuente y letal.
MITO: Se necesita un espacio amplio e instalaciones complejas para poder recibir la diálisis peritoneal en casa.
REALIDAD: No se necesita un cuarto especial ni amplio para realizar el tratamiento, el paciente lo puede hacer en una habitación pequeña, adecuándola para que cuente con la higiene necesaria, lo más importante para evitar las complicaciones infecciosas es realizar el proceso de conexión-desconexión con la mayor pulcritud posible; así como curando diariamente el sitio de salida del catéter.
MITO: La diálisis peritoneal en casa ocasiona dolor abdominal durante el tratamiento (infusión y estancia del líquido en el abdomen).
REALIDAD: Aunque algunos pacientes (15%) pueden presentar dolor abdominal al empezar con esta modalidad de tratamiento, el dolor suele mejorar con el paso del tiempo. Además, existen maniobras que pueden ser indicadas por el médico nefrólogo para disminuir y prevenir esta molestia.
MITO: Los pacientes que reciben diálisis peritoneal en casa ya no pueden hacer actividades cotidianas como ejercitarse, bañarse o tener relaciones íntimas con su pareja.
REALIDAD: Todas estas actividades se pueden seguir realizando por el paciente que recibe esta modalidad de tratamiento con algunas recomendaciones puntuales encaminadas a salvaguardar la higiene del catéter y evitar complicaciones infecciosas o mecánicas.
MITO: Todos los pacientes que tengan como antecedente cirugías abdominales ya no son candidatos a recibir diálisis peritoneal en casa.
REALIDAD: La gran mayoría de los pacientes con antecedente de cirugías abdominales como apendicectomías, colecistectomías, hernioplastias e incluso con historia de cirugía de trasplante renal pueden ser candidatos a recibir diálisis peritoneal en casa.
MITO: Todos los pacientes con obesidad no son candidatos a recibir diálisis peritoneal en casa.
REALIDAD: Previa valoración por el nefrólogo o el cirujano, algunos pacientes con sobrepeso y obesidad podrían ser candidatos a recibir diálisis peritoneal en casa.
MITO: Todos los pacientes con déficit visual o auditivo no son candidatos a recibir diálisis peritoneal en casa.
REALIDAD: Con ayuda de un familiar(es) o cuidador(es) capacitado adecuadamente para realizar el tratamiento de diálisis peritoneal en casa, muchos de los pacientes con déficit visual o auditivo pueden ser candidatos a recibir diálisis peritoneal en casa.
MITO: Los pacientes en tratamiento con diálisis peritoneal en casa no pueden recibir visitas ni pueden tener mascotas.
REALIDAD: No existe ninguna restricción para recibir a sus familiares y amigos en casa. Muchos de los pacientes que reciben diálisis peritoneal tienen animales de compañía dentro de su hogar. No existe un motivo para deshacerse de ellos ya que mientras se mantenga la limpieza exhaustiva de la habitación y sus mascotas permanezcan fuera de ella durante el proceso de conexión y desconexión, no se incrementa el riesgo de infección abdominal.
MITO: Los pacientes que reciben diálisis peritoneal en casa no pueden realizar viajes de trabajo o esparcimiento.
REALIDAD: Los pacientes con esta modalidad de tratamiento pueden viajar sin problemas, siempre que se haga una planeación previa con su médico y proveedor del servicio, para seleccionar la modalidad (máquina cicladora automática o cambios manuales) más conveniente que le permite continuar con su tratamiento; esto, con base en el destino y duración de su viaje.
Son muchas las dudas que pueden surgir en cuanto a la terapia de diálisis peritoneal, es por ello que al considerar opciones de tratamiento, se consulte con un nefrólogo para conocer cuál es la vía idónea a seguir según las características del paciente.
¿Es posible recuperar la función de los riñones?
La posibilidad de recuperar la función renal depende en gran medida de la causa del daño. Si la enfermedad es aguda, es decir, un daño repentino y temporal, la función renal puede recuperarse parcial o totalmente con el tratamiento adecuado. Sin embargo, en la enfermedad renal crónica, que es un daño progresivo y permanente, la función renal no se recupera. En estos casos, la diálisis o el trasplante de riñón son las opciones de tratamiento para sustituir la función de los riñones y prolongar la vida del paciente.
¿Qué es la regla del 7 para la diálisis?
La «regla del 7» es un concepto que se utiliza para determinar si un paciente con enfermedad renal crónica está listo para iniciar la diálisis. Un paciente debe iniciar el tratamiento cuando su función renal, medida por la tasa de filtración glomerular, es igual o menor a 7 ml/min. Es importante aclarar que esta es una pauta general y la decisión final siempre la toma un nefrólogo, considerando otros factores como el estado de salud general del paciente, sus síntomas y la progresión de la enfermedad.
¿Sientes algo durante la diálisis?
Durante la diálisis peritoneal, por lo general no se siente dolor. El paciente puede percibir una sensación de llenura o presión en el abdomen mientras el líquido de diálisis entra y permanece dentro de la cavidad peritoneal. Algunos pacientes pueden experimentar molestias leves, como calambres o náuseas, pero estos síntomas suelen ser temporales y pueden ser manejados por el equipo médico. El proceso busca ser lo más cómodo posible para el paciente, permitiéndole realizar sus actividades diarias mientras se lleva a cabo el tratamiento.
