Los riñones son uno de los 5 órganos vitales del ser humano, junto al corazón, cerebro, pulmones e hígado. Su función principal consiste en filtrar la sangre para eliminar las sustancias de desecho, el exceso de agua y los electrolitos, como el sodio y el potasio, y expulsarlos del cuerpo en forma de orina.
Los riñones juegan un papel importante en la regulación de la presión arterial, al producir una hormona llamada renina. La producción de glóbulos rojos en la médula ósea está regulada por la síntesis de eritropoyetina en el riñón. Por otro lado, ayudan a mantener el equilibrio ácido-base del cuerpo y regulan la absorción del calcio.
Ahora bien, seguramente ha escuchado sobre el concepto riñón artificial, pero si la respuesta es negativa, no se preocupe, el término hace referencia a los tratamientos que existen para los pacientes diagnosticados con enfermedad renal crónica (ERC) como lo son la hemodiálisis y la diálisis peritoneal.
¿Cómo funcionan los riñones artificiales?
El funcionamiento de un riñón artificial se basa en un proceso conocido como diálisis. En la hemodiálisis se utiliza una máquina para filtrar la sangre y eliminar los desechos y el exceso de líquido del cuerpo. Este proceso comienza insertando un catéter o un acceso vascular (puerto) en una arteria y una vena del cuerpo del paciente, generalmente en el brazo.
La máquina está conectada al acceso vascular y la sangre es bombeada desde el cuerpo a través de un filtro en la máquina; el filtro utilizado consiste en una membrana semipermeable que separa los desechos de la sangre, permitiendo que los desechos no deseados, como urea, creatinina y el exceso de líquido, pasen a través del filtro, mientras que los glóbulos rojos y otros componentes importantes de la sangre permanezcan en el cuerpo.
Después de que se filtra la sangre, ésta se devuelve al cuerpo a través de un circuito, repitiéndose el proceso en múltiples ocasiones. Este proceso puede durar entre 3 y 4 horas, realizándose de 1 a 3 veces por semana; los especialistas recomiendan que se lleve a cabo en una clínica especializada como las de Médica Santa Carmen.
Riñones artificiales para la Diálisis Peritoneal
La diálisis peritoneal se puede realizar con un riñón artificial, es un tipo de diálisis que también se utiliza para tratar la enfermedad renal crónica (ERC). En este proceso se utiliza el peritoneo, una membrana semipermeable en la cavidad abdominal para filtrar la sangre y eliminar los desechos y el exceso de líquido del cuerpo.
En la diálisis peritoneal se introduce una solución salina llamada dializado en la cavidad abdominal a través de un tubo flexible permanente llamado catéter peritoneal. La solución de líquido permanece en el abdomen durante varias horas para filtrar la sangre de residuos y exceso de líquidos.
Después de algunas horas, el líquido y los desechos filtrados se eliminan del cuerpo a través del mismo catéter. Para mantener el proceso de diálisis peritoneal, el paciente debe repetir este proceso varias veces al día.
El tratamiento puede ser realizado por el paciente desde la comodidad de su hogar a través de dos modalidades, la diálisis peritoneal automatizada (DPA) o la diálisis peritoneal continua ambulatoria (DPCA).
En Médica Santa Carmen, contamos con el programa de Diálisis en Casa. Dentro de los beneficios que obtiene el paciente con este programa están:
- Capacitación a paciente y familiar
- Línea de ayuda 24/7
- Insumos a domicilio
- Consultas mensuales de Nefrología y Nutrición
- Laboratorios
- Carnet electrónico
Riñón artificial ¿Ya funciona en México?
Aunque la hemodiálisis y la diálisis peritoneal son comúnmente conocidas como «riñón artificial» en el ámbito médico, el concepto de un riñón biónico implantable para uso general aún se encuentra en etapas de investigación y desarrollo a nivel mundial. Actualmente, en México no existe un riñón artificial que pueda ser implantado como solución permanente para la insuficiencia renal. Los tratamientos disponibles y probados en el país continúan siendo la diálisis y el trasplante de riñón.
La investigación en este campo es muy prometedora, con avances significativos en el desarrollo de dispositivos portátiles y sistemas bioartificiales que podrían en el futuro eliminar la necesidad de las diálisis tradicionales. Sin embargo, estos desarrollos están principalmente en fases de ensayos clínicos en otros países y aún no están disponibles para el público en México. Por ahora, el manejo de la enfermedad renal crónica se enfoca en terapias como la hemodiálisis y la diálisis peritoneal, que han demostrado ser efectivas para prolongar y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Prevención, la clave ante la insuficiencia renal
En sus primeros estadios, la enfermedad renal crónica (ERC) no presenta síntomas; por ello, se recomienda agendar una consulta de valoración con el Nefrólogo para detectar posibles factores de riesgo como la diabetes, hipertensión o antecedentes de familiares con ERC.
Nuestros especialistas recomiendan no esperar a presentar algún síntoma relacionado con la ERC como puede ser:
- Fatiga y debilidad
- Dificultad para dormir
- Falta de apetito
- Náuseas y vómitos
- Cambios en la cantidad y frecuencia de la micción
- Hinchazón en las manos y los pies
- Picazón en la piel y piel seca
Médico Cirujano y Partero – Ced. Prof. 7405985 – Universidad de Guadalajara.
Nefología – Ced. Prof. 11282714 – Universidad de Guadalajara.
Ubicación: Lib. José Manuel Zavala 160, Centro, CP. 37700, San Miguel de Allende, Gto.
¿Cómo funciona un riñón artificial?
El término «riñón artificial» se utiliza comúnmente para referirse a los tratamientos de sustitución renal, como la hemodiálisis y la diálisis peritoneal. En la hemodiálisis, una máquina externa actúa como un filtro. La sangre del paciente se extrae y pasa a través de un filtro especial (dializador) que elimina el exceso de líquido y toxinas antes de ser devuelta al cuerpo. Por otro lado, la diálisis peritoneal utiliza el peritoneo (una membrana natural en el abdomen) como filtro para limpiar la sangre, a través de la infusión y el drenaje de un líquido especial.
¿Se puede sustituir un riñón por un órgano artificial?
Actualmente, no es posible sustituir los riñones por un órgano artificial permanente y viable. Aunque la investigación en el campo de la tecnología médica está avanzando rápidamente, el desarrollo de un riñón biónico implantable y funcional sigue en sus primeras etapas y no está disponible comercialmente. Los tratamientos de sustitución renal que se utilizan en la actualidad son la diálisis y el trasplante de riñón, que han demostrado ser efectivos para prolongar la vida y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
¿Cuántos años dura un implante de riñón?
La duración de un riñón trasplantado, que es el «implante» más común para la enfermedad renal, varía considerablemente. En promedio, los riñones de donantes fallecidos suelen funcionar entre 10 y 15 años, mientras que los de donantes vivos tienden a durar más, con un promedio de 15 a 20 años. Sin embargo, muchos factores influyen en la longevidad del órgano, como el cuidado del paciente, el cumplimiento con los medicamentos inmunosupresores y su estado de salud general. Es fundamental seguir las indicaciones del nefrólogo para maximizar la vida útil del riñón trasplantado.
