Médica Santa Carmen

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Técnicas de cocina en casa para pacientes en diálisis

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) es una enfermedad silenciosa que afecta a 1 de cada 10 personas, siendo la obesidad uno de los factores más determinantes para llegar al punto de falla renal y necesidad de diálisis. ¿Sabías que México es uno de los países con la tasa de obesidad más alta en el mundo? Según la Dra. Teresa Shama Levy, ”el sobrepeso y obesidad en México son un problema creciente, que no se estanca, y se encuentra en zonas ricas, pobres, rurales y urbanas de nuestro país”. Esta situación hace que se presenten más casos de diabetes e hipertensión en la población, siendo estas dos las causas más comunes de enfermedad renal crónica.

Entonces, ya sabemos que una correcta alimentación es muy importante para evitar llegar al punto de necesitar terapia de sustitución renal, pero ¿qué pasa cuando ya estamos en tratamiento? ¿la alimentación deja de ser importante? ¡Todo lo contrario! Como pacientes en diálisis debemos seguir una serie de recomendaciones nutricionales para tener una mejor calidad de vida con ERC.

Además de poder identificar cuáles son aquellos alimentos que son adecuados para consumir estando en diálisis, que en general son proteínas de origen animal, lácteos, cereales y leguminosas; podemos seguir algunas recomendaciones a la hora de cocinar que servirán como una protección extra para hacer dichos alimentos aún más sanos para nuestros riñones.

Por supuesto, el aspecto nutricional no es el único que debe cuidarse. También es clave contar con un apoyo emocional para enfermos renales, ya que el tratamiento implica cambios profundos en la vida cotidiana del paciente y de su familia. El acompañamiento emocional fortalece la adherencia al tratamiento y mejora significativamente la calidad de vida.

¡Vamos a conocer las técnicas de cocción!

  • Técnica de Remojo:

Esta técnica permite reducir el contenido de potasio, fósforo y calcio de los alimentos. Consiste en cortar el alimento en trozos pequeños; entre más pequeño sea el pedazo mayor será la pérdida de minerales. El alimento tendrá que estar remojado 24 horas previas al consumo, pero se tendrán que hacer cambios de agua cada ocho horas. Es importante poner 10 tazas de agua por cada taza de verduras. Para finalizar se tendrá que escurrir perfectamente el alimento para que su consumo sea crudo.

  • Técnica de Doble Cocción:

Esta técnica permite reducir el contenido de potasio, fósforo y calcio de los alimentos, pero mejorar la textura y el sabor de los alimentos como verduras y legumbres. Consiste en, tras el previo remojo, poner el alimento en agua fría, poner a cocer el alimento y en cuanto nos percatamos de que suelte su primer hervor, escurrir y poner agua limpia a temperatura ambiente. Posteriormente llevar al fuego nuevamente para acabar de cocer el alimento hasta que se tenga la consistencia deseada.

  • Técnica de Congelación:

Esta técnica nos permite aumentar la pérdida de minerales en los alimentos. Consiste en colocar los alimentos previamente cortados en trozos pequeños, remojados y demás en un recipiente y congelarlo por lo menos una semana, posteriormente descongelar el alimento cuando usted guste consumirlo. Es importante que se realice antes de las dos técnicas anteriormente mencionadas.

Es fundamental para todos los pacientes tener el conocimiento de estas técnicas de cocción y llevarlas a cabo para tener una mejor alimentación, que se traducirá en mayor calidad de vida.

La dieta de una persona en diálisis debe ser cuidadosamente controlada, enfocándose en alimentos que ayuden a manejar la acumulación de líquidos y minerales que los riñones ya no pueden filtrar. Generalmente, se recomienda limitar el consumo de alimentos ricos en fósforo, potasio y sodio. Ejemplos de alimentos permitidos incluyen proteínas de origen animal, como carne magra, pollo y pescado; ciertos cereales, panes y pasta; y frutas y verduras que sean bajas en potasio. Es crucial seguir un plan de alimentación personalizado creado por un nutriólogo renal, ya que las necesidades dietéticas varían según el tipo de diálisis, el peso y otros factores de salud de cada paciente.

La restricción de líquidos es una de las partes más importantes del manejo de la diálisis, ya que el exceso de fluido puede causar hinchazón y poner una carga extra en el corazón. Por lo general, se recomienda que los pacientes limiten su ingesta diaria de agua, jugos, refrescos, café y otras bebidas. Para controlar la sed, se puede chupar hielo o gomas de mascar. Sin embargo, no todas las bebidas están prohibidas; el nefrólogo y el nutriólogo renal determinarán la cantidad exacta de líquido que el paciente puede consumir al día. Las bebidas que son particularmente perjudiciales incluyen las que son ricas en fósforo, como los refrescos de cola, y las que tienen un alto contenido de potasio, como ciertos jugos de fruta.

Una persona con insuficiencia renal debe seguir una dieta muy específica para retrasar el progreso de la enfermedad y mantener una buena salud. A diferencia de los pacientes en diálisis, las personas con insuficiencia renal en etapas tempranas pueden tener recomendaciones dietéticas ligeramente diferentes. Por lo general, se les aconseja controlar la ingesta de proteínas y sodio. Sin embargo, a medida que la enfermedad progresa, también deben empezar a limitar el potasio y el fósforo. Lo más importante es que la dieta sea diseñada por un especialista que evalúe el estado de la enfermedad renal y los niveles de electrolitos del paciente.

Las personas en diálisis deben ser muy conscientes de la cantidad y el tipo de bebidas que consumen. La mejor bebida para mantenerse hidratado es el agua, siempre y cuando se ajuste a la cantidad diaria recomendada por el médico. También pueden consumir jugos que sean bajos en potasio, como el de manzana o arándano, pero en porciones limitadas. Es fundamental evitar los refrescos de cola, las bebidas con sabor a frutas y los tés helados en exceso, ya que a menudo contienen altas cantidades de fósforo, potasio y azúcar. El control del consumo de líquidos es clave para prevenir la sobrecarga de fluidos y las complicaciones que esta conlleva.

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